5 de diciembre de 2014

El Ayuntamiento de León entrega a Alcles y a Soledad Rodríguez, voluntaria recientemente fallecida, el Reconocimiento a la Labor Voluntaria de 2014 (leonoticias.com 05/12/2014)

2 de octubre de 2014

…"GRACIAS A TI YO VIVO"…

Y hoy me he levantado pensando en la de cosas que seguramente hacemos iguales: desayunar escuchando las noticias, disfrutar de ver como sale el sol y nos ilumina el día, una ducha calentita, decidir la ropa que nos vamos a poner, organizar el trabajo, pensar en los nuestros, llamar por teléfono... La mayoría son cosas cotidianas que hacemos con naturalidad, que surgen sin esfuerzo y nos hacen sentir bien, casi ni somos conscientes de hacerlas.

El trasplante de médula es el más humilde a la hora de realizarlo. No hay operaciones, quirófanos, carreras. Más bien es un momento muy intimo, relajado que dura como 30 minutos. Como una transfusión de sangre pero llena de gotas de células madre, de VIDA.

Yo me concentré en el goteo y me imaginaba su recorrido por mi cuerpo, teniendo la certeza de que iban a "prender", ese era mi deseo. Seguro que es otra cosa que tenemos en común. Tu deseo de que tus células me dieran otra oportunidad para agarrarme a la vida.

Hoy celebramos que desde la VIDA y esto quiero recalcarlo: desde la VIDA, unas personas deciden regalar VIDA en un acto aparentemente humilde pero muy generoso. Que nos va a unir en lo cotidiano, como cotidiano tendría que ser el acto de donar.

Cada vez me encuentro más casos como el mío: nos han regalado vida. Desconocemos a esos donantes personalmente pero yo se que uno eres tú, u tú y... Tú te lo estás pensando. Así cada mañana, mientras desayunamos nos sentimos acompañados, como el resto del día, en lo cotidiano, en la VIDA.

"DONA MÉDULA, DONA VIDA".



 Fdo. Nonia Alejandre Aguado -Jolis.
Paciente Oncohematológico

21 de septiembre de 2014

El Ejército se involucra en la lucha contra las enfermedades de la sangre ( Diario de León - 09/08/2014 )

¡QUIERO VIVIR!

Siempre se dice que tenemos un ángel de la guarda. Yo pienso que tengo muchos ángeles, sobre todo los que me ayudan sin decir nada, son los más valiosos. Hay uno que siempre me está protegiendo para que no me falte de nada. Hay dos que están sufriendo en silencio. Pero hay uno que sin saberlo es el que más me está ayudando y cuando se haga mayor si lee esto que estoy escribiendo, se dará cuenta de lo mucho que hizo por su “tito” como él me llama. Cuando seas mayor quiero que sepas que tu tito te llamaba mi Ángel Niño.
Hay muchos ángeles en silencio que sin pedirles nada siempre están ahí para todo lo que me haga falta, no sólo están en silencio sino que me han ofrecido todo, no hace falta recordarles nada, todos saben lo que me han y están ayudando, un abrazo a todos.
He de decir, que a veces discuto con todos ellos para que no me protejan tanto, pero mi intención no es discutir sino todo lo contrario. Cuando hablo con ellos y les abrazo siempre les digo que no me quieran tanto para que no sufran. Que me vean bien ya que la enfermedad está controlada y podemos seguir luchando y no sufriendo, que ya nos quedarán tiempos duros  y difíciles, porque esta vida es así. Así que disfrutemos de todo lo bueno que podamos, sobre todo de ese Ángel Niño.
Tampoco me olvido nunca de otro ángel que siempre me acompaña a todos los sitios, este ángel se llama como los demás Ángel de la Guarda. Con todos estos ángeles a mi lado ayudándome no les puedo defraudar, sino ayudarles a todos a que no sufran, como digo en el título ¡quiero vivir!
Hace poco, un ángel me dijo que no pensara tanto en la enfermedad, que sólo hablaba de eso, pero a veces no se puede evitar, y no porque estés obsesionado con la enfermedad. Creo que es bueno hablar de ello con naturalidad, y sin hacerse preguntas negativas que son un cerco sin salida, sobre todo con personas cercanas y conocedoras de la enfermedad, ya que sirve como una fuga de liberación.
Hay que hacer algo aunque se esté equivocado, pero se está haciendo algo, y si está mal se corrige, pero si no haces algo por salir adelante, no avanzas nada.
En ocasiones me pregunto si lo que escribo servirá para algo o será todo lo contrario, pero en mi caso creo que es bueno, como decía antes es como una liberación para mi. Y con todos estos ángeles conmigo, no me puedo equivocar.


Fdo. Ángel Fernández Álvarez.

¡GRACIAS! A UN DONANTE DE MÉDULA ÓSEA

Cuando se está luchando día a día para salir adelante y dar ejemplo a otras personas que están en tu misma situación, te encuentras con personas que te dan sorpresas muy agradables, y que no sabes cómo darles las gracias por su apoyo y colaboración.
Así, estando un día en una mesa informativa sobre la donación de Médula Ósea y pidiendo con las huchas de la Asociación A.L.C.L.E.S., se me acercó una joven y le pegunté si quería colaborar con la leucemia o enfermedades de la sangre. Esta joven introdujo unas monedas en la hucha, le di las gracias y me contestó: "gracias a vosotros por la labor que estáis haciendo, ya os conozco desde hace tiempo".
Le pregunte entonces si alguien cercano a ella estaba afectado y me contestó: "gracias a Dios no, pero soy donante de Médula Ósea". En ese momento se me pasaron mil cosas por la cabeza, y reaccione muy rápido diciéndole: "yo estoy afectado de leucemia, hoy no necesito trasplante, pero a lo mejor algún día no muy lejano lo necesito, y si ocurriese esa circunstancia y entre las posibilidades que hay de ser compatible, ese día no podría darte las gracias por darme la vida, pero hoy si puedo, y te doy todas las gracias del mundo. Porque gracias a personas como tú, muchas personas viven".
En ese momento no tenía que darle, pero toda la información que teníamos en la mesa, folletos del voluntariado de la Asociación, revista, todo lo que teníamos se lo ofrecí, "te lo mereces todo" le dije.
Esa joven se marchó y me dijo: "gracias por conocerte, me marcho muy contenta porque ahora sé que merece la pena ser donante".
Ese mismo día me encontré con mucha gente, personas afectadas con la enfermedad que te pedían información, personas que habían tenido a familiares muy cercanos con la enfermedad y desgraciadamente nos habían dejado hace poco y esto es muy duro asimilarlo para las personas que estamos pasando por ello. Pero te das cuenta de que lo que estás haciendo en ese momento para ayudar a otras personas merece la pena y te hace sentir más fuerte para seguir adelante, y poder dar las gracias, por ejemplo, a esa joven donante que se cruzó en mi camino.

Fdo. Ángel Fernández Álvarez.
Paciente Oncohematológico.